San Martín

San Martín

5 de julio, Jornada responsabilidad en el tráfico con el lema «Sed prudentes y sencillos»

 


PARROQUIA"SAN MARTÍN DE O GROVE"

“Sed prudentes y sencillos” es el lema de la Jornada de responsabilidad en el tráfico que se celebra el primer domingo de julio, este año el día 5, coincidiendo con fechas de grandes desplazamientos por las vacaciones de verano. Además, la Jornada se celebra en torno a la festividad de San Cristóbal, patrono de los conductores y transportistas, el 10 de julio. 

Materiales para la Jornada de responsabilidad en el tráfico

El departamento de Pastoral de la carretera, integrado dentro de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad humana, se encarga de la promoción de la Jornada y ha preparado diferentes materiales: una estampa de la Virgen de la Prudencia y san Cristóbal, una pegatina de los mismos, y subsidios litúrgicos para el celebrante y el monitor.

Mensaje de los obispos

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad humana y el departamento de Pastoral de la Carretera se dirigen, con motivo de esta Jornada, a todos aquellos relacionados con la movilidad y la seguridad vial. Agradecen especialmente la labor social de los transportistas y trabajadores de servicios como gasolineras o talleres.

«Sed prudentes y sencillos» (Mt, 10, 16)

Con el lema “sed prudentes y sencillos” (Mt 10,16) invitan a la conducción con “discernimiento, conciencia y respeto por la vida”, poniendo énfasis en la responsabilidad hacia la vida del prójimo y animan a los conductores a vivir los viajes como “un encuentro con el prójimo y con la vida que Dios nos confía”.  

La prudencia en la conducción se presenta como virtud que evita accidentes y ayuda a tomar decisiones correctas al volante: “El prudente ve el mal y se protege, los incautos se arriesgan para su mal” (Prov 22, 3). La seguridad vial es “un acto de amor al prójimo” y un compromiso ético.

La sencillez llama a la conducción con humildad y respeto, “en la carretera, esto se traduce en paciencia ante otros conductores, cortesía ante situaciones difíciles y disposición a ceder el paso cuando sea necesario”. Los obispos llaman al respeto en la conducción como prueba del mandamiento central del Evangelio: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22, 39).

Finalmente, proponen el Salmo 121, “Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra”, como oración para aquellos que inician un viaje como recordatorio del cuidado de Dios y la llamada a “cuidar también de los demás”. Así, “cada maniobra, cada decisión tomada con prudencia, puede ser un testimonio de vuestra fe en el Dios de la vida y de nuestro compromiso con el respeto a la vida de los demás”.